Por Khenchen Palden Sherab
Traducido al inglés por Khenpo Tsewang Dongyal, Rinpoche’sTurtle Hill
10 de Noviembre de 1996
La devoción a su vez se divide en tres clases. La primera se conoce como “interés”. Esto es cuando somos inicialmente atraídos por algo que se siente agradable y que parece ser bueno. La segunda se llama “aspiración”, y la tercera y más poderosa clase de devoción, se conoce como “confianza”. Por supuesto, interés, aspiración y confianza son todas cualidades de la mente, pero generalmente se manifiestan de forma secuencial: primero desarrollamos interés, luego la aspiración o deseo basado en ese interés y finalmente, la confianza surge como resultado de ver directamente las consecuencias beneficiosas de la devoción en nuestra propia vida.
El interés, la aspiración y la confianza frecuentemente no están unidos; por lo general se encuentran dispersos en diferentes ámbitos de aplicación, de manera que surgen separadamente y en diferentes momentos. Nosotros necesitamos hacerlos uno en el fuego de la devoción; en unión – estas tres cualidades – son muy poderosas. Si no las fusionamos en la práctica, nuestra comprensión y nuestra realización espiritual serán muy débiles. Con el propósito de tener una confianza verdadera, las otras dos cualidades de interés y un deseo sincero, deben unirse mediante un objetivo común. Si el interés y el deseo permanecen como actividades separadas; entonces no poseerán el poder de transformación. Si tenemos un poco de interés de las enseñanzas, pero no mucho deseo para aplicar las prácticas que nos ayudarían a cambiar nuestra vida y purificar nuestras emociones negativas; la devoción es claramente algo débil. Sin estos tres elementos en unión, podremos esforzarnos mucho pero realizaremos muy poco. Para crecer y desarrollarnos espiritualmente, es muy importante mantener estas tres cualidades fusionadas en una sola intensidad devocional.
Ahora voy a explicar un poco más en más detalle estos tres aspectos de la devoción:
1. Interés: A través de observar al maestro y las cualidades evidenciadas por la práctica espiritual, y al escuchar el Dharma, naturalmente nos hacemos concientes de lo bien que se siente. Hay calma, una vibración tranquilizadora que es muy especial. Sin esfuerzo, espontáneamente, nos sentimos atraídos y cercanos. Este estado se conoce como interés. Nos sentimos movidos en una dirección hacia la que nadie nos ha forzado o presionado. Simplemente el entrar en contacto con la presencia de las Tres Joyas a través de ver sus cualidades y escuchar las enseñanzas, produce una sensación de mucha paz y una especie de intimidad con algo hermoso. Puede que nos sintamos como si estuviésemos regresando a casa.
2. Deseo/Determinación: En este segundo paso, el interés inicial se intensifica volviéndose una fuerte motivación. En tibetano la expresión gö-pa significa desear. Esto es cuando pensamos “Realmente yo debería hacer esto”. Sentimos que debemos completar nuestro viaje a casa, atravesar la puerta y entrar. Tenemos una sensación alegre y gozosa de estar entrando. Esto nos lleva a una práctica muy firme y a una respuesta significativa ante la enseñanza. Habiéndonos abierto nosotros mismos, logramos un contacto íntimo con el Dharma, y continuamente profundizando en ese entendimiento.
3. Confianza: Ésta proviene de un conocimiento práctico del Dharma, como la familiaridad que experimentamos cuando llegamos a casa. Nos sentimos muy relajados y tenemos total certeza respecto de aquello que es verdadero. Cuando al principio estábamos interesados, simplemente pensábamos “Qué agradable…” entonces después, a través de la inspiración, nos sentimos determinados a movernos en esa dirección. El nivel de la confianza es cuando de una vez por todas hemos llegado a casa realmente. Ya no tenemos ninguna duda ni indecisión. Hemos llegado a nuestro propio espacio y hemos alcanzado el punto de una confianza relajada. Ya no tenemos que seguir buscando ni deambular más, impulsados por los sentimientos de pobreza o insuficiencia. Estamos en paz. Nos sentimos completamente cómodos, finalmente somos capaces de disfrutar las riquezas que hay en nuestro propio hogar.
La confianza es muy importante. Sin ella, no vamos a poder lograr la iluminación ni seremos capaces de ayudar a otros seres. La confianza nos da el coraje necesario para calmarnos, para relajarnos en la totalidad de lo que ya somos, de manera que podremos ver qué es lo que queda aún por realizar o lograr. Somos capaces de sentirnos a gusto mientras aprendemos a trabajar con la situación completa, participar creativamente en el mundo y ser de beneficio a otros. Este esfuerzo es sustentado por la meditación.
La realización surge de la meditación, no del sólo estudio y el análisis. Mucha reflexión y análisis intelectual nos lleva solamente a más conceptualizaciones, una tras otra, hasta el punto en que únicamente estamos dando vueltas en torno a las verdaderas experiencias de la vida, arrastrados por una racionalización incesante.
Morar y permanecer en conceptualizaciones es una condición inherentemente inestable. No encontraremos nada allí. Eventualmente el desequilibrio producido por un enfoque demasiado intelectual dará origen a más y más dudas. La energía de nuestro interés inicial y nuestra aspiración, se pierde en la proliferación de la abstracción y el análisis. Al aferrarnos a los conceptos, terminamos cayendo en la duda. Hay un proverbio Tibetano que dice: “La pericia [experticia] puede volverse otra forma de estupidez”.
El involucrarse en análisis intelectuales y conceptualizaciones excesivas, estaremos constantemente llenos de dudas y vacilaciones. Al aferrarnos a los conceptos, únicamente rozamos la superficie del conocimiento y de las experiencias de la vida, obscureciendo las cualidades originales de una conciencia despierta activa y significativa. Hacer esto nos impide ser de beneficio para nosotros mismos y para otros seres.
Tener confianza en el Dharma y fe en la sabiduría del amor y la compasión, eso en sí es la sabiduría misma. Son los medios para la total realización de nuestra naturaleza búdica y la capacidad para beneficiar a otros seres. Esta clase de confianza no es estúpida ni ignorante, sino que es el fruto de la claridad. Básicamente, la confianza surge a través de dos formas diferentes: la práctica y la meditación. Por práctica me estoy refiriendo a la recitación de mantras, visualizaciones y el cultivo del amor y la compasión. La meditación en este caso, es el proceso de establecernos completamente y relajarnos en nuestra verdadera naturaleza; el estado de total espaciosidad. La práctica y meditación continuas, generarán más y más confianza y ecuanimidad. Al establecernos en este entendimiento, regresando a casa de esta forma, comenzamos a sentirnos alegres y enriquecidos, tranquilos y cómodos. Toda noción de pérdida, insuficiencia o falta de plenitud se disuelve completamente. Con gran felicidad, podemos trabajar por el beneficio de todos los seres.
El Buda señaló que el despertar de la fe o devoción, es el amanecer de la realización, como un gran rayo de luz surgiendo y brillando dentro del corazón. Sin devoción, jamás vamos a sentir ninguna clase de intimidad o contacto profundo entre nosotros y las enseñanzas o el linaje de maestros. Nos sentiremos separados y distanciados.
La devoción nos inspira, nos aporta claridad, alegría y plenitud, ayudándonos a apreciar la riqueza y lo precioso de esta vida.
El interés, el deseo/determinación y la confianza deben estar unidos en el calor de la devoción, de lo contrario no habrá iluminación. No sólo no seremos capaces de beneficiar a otros, sino que ni siquiera podremos beneficiarnos a nosotros mismos. Si no cultivamos ni tenemos presente estos tres aspectos de la devoción, estamos perdidos. La mente se desestabiliza fácilmente, y se vuelve emocionalmente inestable y confusa. Por tanto, la continuidad de un firme interés, deseo y confianza, es extremadamente importante. Una vez que hemos recibido enseñanzas y comenzamos a meditar y practicar, no nos olvidemos ni descuidemos estos tres aspectos, de otra forma, arruinaremos el crecimiento y desarrollo de la devoción.
La devoción debe ser continua, creativamente involucrada y renovada en cada momento. El interés, el deseo y la confianza deben ser vividos y experimentados todos al mismo tiempo, simultáneamente. Con frecuencia las personas disfrutan de estas hermosas cualidades al principio, pero después de practicar por un tiempo, las cosas esencias de alguna manera se olvidan, abandonan o descuidan. Pierden un ingrediente o elemento muy importante y pierden el objetivo. En esos casos, la práctica no produce fruto alguno. Ser errático o irregular y perezoso realmente puede estropear la belleza de la fuerza motivante que acompaña los comienzos en la práctica. La confianza de la devoción debe vivirse y experimentarse todo el tiempo, con gran alegría y profunda apreciación por estas bendiciones.
Considera cuan precioso es cada aspecto de nuestra situación actual: hemos encontrado el Dharma y estamos en una posición en la que podemos recibir enseñanzas. Las oportunidades presentadas por el maestro, las bendiciones del linaje, son muy especiales. No son algo que suceda accidentalmente ni ocurren sin razón. Existen muchos factores, causas y condiciones, que contribuyen a esta única y especial ocasión. Todo se une de una manera tan bella. Tenemos muchas buenas razones para sentir gratitud y aprecio, para disfrutar plenamente las riquezas de nuestra situación y transmitir las bendiciones a otros. Este entendimiento, esta comprensión, nos da fuerzas, nos inspira confianza y devoción.
Si constantemente meditas y practicas con devoción, lograrás la misma realización a la que llegaron todos los grandes maestros del pasado. Ellos nos ofrecen muy buenos ejemplos de la aplicación con determinación y desde el corazón, de estas tres fases de devoción, ya que ellos mismos siguieron estas mismas instrucciones que les estoy dando a conocer aquí. Poniendo en práctica las enseñanzas con esfuerzo y dedicación, obtuvieron resultados: alcanzaron la iluminación. Si hacemos lo mismo, realizaremos ese mismo fruto o resultado. Ellos son ejemplos excelentes, encarnando la clase de devoción más importante y avanzada que es lo que hemos estado llamando “confianza”.
Cuando comenzamos a practicar, dejamos a un lado todos nuestros temores y expectativas, abandonándolas todas. No esperes grandes resultados inmediatamente, pero por otra parte, no dudes de lo inevitable del fruto ni dudes debido al temor del fracaso. Se valiente, más allá del temor. Realmente necesitamos confiar y tener seguridad en nuestros principios más elevados: la realidad del amor, la compasión y la sabiduría. Incluso los animales saben que éstas son actividades muy especiales. Cultivar el estado último del amor y la compasión es inseparable de la realización. Es éste entendimiento lo que se realiza o lo que es realizado. Sobre esta base, encontramos alegría y paz. Confía y ten seguridad en el poder de estas cualidades y entonces continúa la práctica con confianza, coraje y compromiso, libre de vacilaciones, dudas y expectativas.
Nuestro propósito es la iluminación: realizar la Budeidad y ayudar a todos los seres a lograr esa libertad. No podemos esperar que la Budeidad ocurra inmediatamente. Sin embargo, si seguimos el camino con devoción, esfuerzo alegre, confianza y compromiso, definitivamente nos estaremos acercando cada vez más cerca al completo despertar. Cada paso nos hace más cercanos a la iluminación, cada instante de práctica nos conduce hacia la actualización de la naturaleza búdica, y al logro de todas sus cualidades trascendentes.
Una vez que hemos logrado entender bien sobre cómo llegar a una determinada ciudad, entonces cada paso que demos en esa dirección, nos llevará más cerca de ella. No podemos esperar a llegar a esa otra ciudad en cinco o diez minutos; eso es imposible. Si no llegas allí tan pronto o rápido como quisieras, no te desanimes ni pienses: “Ya llevo más de diez minutos caminando y todavía ni siquiera puedo ver la sombra de esa ciudad. Tal vez nunca pueda llegar hasta allá”. Simplemente continúa caminando con el corazón lleno de alegría y paz, disfrutando y apreciando todo el viaje con confianza y seguridad de que cada paso te está llevando más cerca.
Si deseas aferrándote a lo máximo, a resultados inmediatos, tus expectativas se pueden convertir en una fuente de desaliento y rápidamente te encontrarás muy cansado. Perderás la confianza en ti mismo y quedarás exhausto por la sensación de no ser capaz de llegar allí. Tales sucesos pueden realmente perturbar nuestro crecimiento y desarrollo, además de bloquear e impedir cualquier avance o progreso hacia la iluminación. Sucumbir bajo la duda y la pérdida de la confianza en uno mismo, son grandes obstáculos para la realización.
Esto se aplica no sólo a la realización espiritual, sino también al mundo común de todos los días. Si no tienes la más mínima confianza y hay mucha duda en tu mente, no podrás lograr mucho. Eso se debe a que la naturaleza de la duda es la pereza. Todas las formas de pereza no hacen más que retenernos. Tratamos de caminar hacia delante, pero la duda nos tira hacia atrás una y otra vez. Avanzamos tres pasos y retrocedemos siete. Hacemos el esfuerzo, parece como si estuviéramos moviendo sin problemas, pero durante todo el tiempo no hacemos más que ir adelante y atrás incesantemente, y nunca llegamos a ningún lado.
Buda enseñó en muchas ocasiones que la naturaleza de la duda tiene dos caras. Una dice una cosa, y la otra dice bastante diferente. Sin un enfoque unidireccional, no vamos a poder realizar nada. En Tibet, los efectos de la duda se representan haciendo referencia a una aguja con punta en ambos extremos, lo cual es bastante inútil para coser cualquier cosa.
Libres de la duda y armados de confianza en uno mismo, podemos comprometernos con la práctica de una manera profunda. Esta actitud es en realidad una forma de sabiduría. La sabiduría no es más que el claro entendimiento del valor de la naturaleza búdica y estar libre de la duda. Si no nos dejamos caer bajo la influencia de la duda, la confianza y la claridad de la sabiduría que realiza la certeza ya está presente en nosotros.
La sabiduría que realiza la certeza nos seguirá guiando en todas nuestras prácticas y en todas nuestras actividades cotidianas, tal como el sol brillando en un cielo despejado. Las dudas son como nubes, que no impiden la verdadera práctica y la realización o logro. Sin una devoción basada en un interés firme, en el desear y la confianza, sin la sabiduría que realiza la certeza, no es posible la iluminación ni las actividades beneficiosas.
La importancia de la devoción fue ilustrada por el Buda Shakyamuni comparándola con nuestras manos con las que podemos reunir todas las cualidades espirituales. Si no tuviéramos manos, ¿qué podríamos hacer? Tal vez podríamos agarrar algunas cosas con nuestros pies, o quizás utilizaríamos la boca, pero eso sería todo. No podemos hacer cosas demasiado complejas. De manera similar, si practicamos el Dharma sin devoción, es como si estuviéramos seriamente discapacitados y no lograremos realizar mucho.
Buda también comparó la devoción con nuestros pies, que son necesarios para transportarnos a través del camino a la Budeidad. Sin pies ¿cómo podríamos movernos? No llegaríamos muy lejos. De manera similar, sin devoción no podemos desarrollar nuestra realización interior ni beneficiar a otros.
Buda también utilizó otras características corporales tales como nuestros ojos o la respiración para enfatizar la vital importancia de la devoción. Él la comparó con un canal de irrigación que lleva el agua a un campo seco. La devoción es el medio para dirigir las bendiciones y realizaciones al campo de la práctica. Sin este canal, no podemos recibir las enseñanzas ni observar los preceptos.
No se trata de que la devoción sea importante simplemente porque el Buda así lo dijo. Utilizando nuestro propio conocimiento y experiencia, podemos entender que si no tenemos la energía de la devoción, no vamos a aprender nada. Por ejemplo, si no tenemos interés, no vamos a practicar. Si no reconocemos el valor y la importancia del Dharma, si no tenemos ningún deseo por tratar de comprender las cosas, no vamos a ser capaces de trabajar a niveles más profundos. La devoción es lo nos conecta con la naturaleza primordial. En el paso del estado de confusión al estado libre de confusión, la devoción es nuestro medio de transporte.
Guru Padmasambhava explicó el poder de la devoción señalando que si nuestra devoción está caracterizada por la confianza, entonces la realización surgirá espontánea e instantáneamente en nosotros. La iluminación y las bendiciones del linaje del Buda se manifestarán espontáneamente a partir de este nivel de confianza en el Dharma. Él también dijo que si estamos libres de la duda, entonces habremos logrado la realización. Estas enseñanzas nos indican el poder de la sabiduría que realiza la certeza para trascender la duda.
Esto no es simplemente algo que dijo Guru Padmasambhava o Buda Shakyamuni. Las vidas y biografías de todos los maestros antiguos, tales como Milarepa, Manjushrimitra y otros grandes maestros siempre relataban las primeras ocasiones en que entraron en contacto con sus gurús o cuando por primera vez recibieron enseñanzas. Si observamos bien, veremos que muchos de ellos tuvieron muchos problemas y pasaron por muchos obstáculos antes de llegar al punto donde realmente recibían enseñanzas. Mirado desde afuera, muchas veces da la sensación que el maestro estaba castigando al estudiante. Marpa parecía ser muy cruel y desalentador con Milarepa. Manjushrimitra parecía que estaba castigando a Sri Singha
Pero en verdad, ellos estaban inspirando a sus estudiantes, fortaleciendo su seguridad y confianza. Debido a que estos estudiantes tenían una firme devoción, ellos eran constantes y perseverantes en su compromiso. Ellos hacían cualquier cosa que sus maestros les indicaba que hicieran y jamás aflojó ni disminuyó su devoción. Ellos mantenían la fe y eran inquebrantables en su travesía, rápidamente logrando la iluminación en el curso de sus vidas. Estos son claros ejemplos de la importancia de una firme devoción como pre-requisito o condición en orden a absorber e integrar las enseñanzas y prácticas esenciales.
Hubo un maestro Budista que fue muy famoso, conocido como Asanga. Como estudiante y practicante, él había estado haciendo su práctica con Maitreya, el Buda del futuro, por cerca de doce años. Sin tener signos de logro alguno, decidió abandonar su retiro. Llegando a una villa, se encontró con una perra que tenía la parte inferior de su cuerpo en muy mal estado, pudriéndose y llena de gusanos. Cuando Asanga se le acercó, la perra comenzó a ladrar y a gruñir con rabia. Asanga pudo ver que ella estaba sufriendo un terrible dolor y en un gesto de gran compasión se vio impulsado a salvarla. Al tratar de comunicarle lo que él sintió en su corazón, la perra se transformó instantáneamente en Maitreya.
Tan pronto como Asanga vio a Maitreya en frente de él, saltó para levantarse y le dijo: “He estado practicando en ti por doce años, y no recibí ni una sola señal auspiciosa. ¡Tú eres el carente de compasión! Asanga se hizo muy conocido aún estando vivo, pero en este momento todavía mantenía expectativas y estaba comportándose en algún sentido, de manera intelectual. Probablemente esa fue la razón por la cual no había obtenido ninguna señal auspiciosa como resultado de su práctica en Maitreya, aún cuando la estuvo realizando por doce años.
Maitreya le respondió diciendo: “Sin devoción, no importa cuan cerca estés del Buda, no verás al Buda”. Agregó que incluso si una semilla quemada fuese plantada en un buen suelo con abono, suficiente lluvia y abundante luz solar, jamás produciría ningún brote o grano. Este es un pasaje muy famoso. Maitreya continuó: “Sólo has podido verme ahora porque sentiste amor y compasión incondicionales por esa perra. A través del amor y la compasión incondicionales, todas las obscuraciones son removidas. Esta es la razón por la que ahora puedes verme en esta forma Búdica. La verdad es que he estado contigo desde el primer día en que llegaste a la cueva. Jamás te dejé o abandoné ni por un instante. ¡Estuve justo al lado tuyo, todo el tiempo! Jamás estuve separado de ti, pero no pudiste verme debido a tu duda”.
También hay historias de los grandes maestros tibetanos Kadampa, que vivieron entre los siglos XII y XIV. Muchos de aquellos grandes y virtuosos maestros, eran conocidos por ser muy humildes y vivir de una manera muy sencilla, simplemente practicando en una cueva o en condiciones rústicas y precarias. Algunos estudiantes nuevos, se dirigieron a uno de aquellos maestros y le dijeron: “Oh gran maestro, por favor concédenos tus bendiciones”. ¿Y cuál fue su respuesta? “Oh mis estudiantes” dijo él, “¡Por favor antes denme su devoción!“. Esa fue su respuesta. Si tenemos devoción por el maestro, las bendiciones surgirán espontáneamente.
La devoción no es una forma tonta o ingenua de creer ni es estupidez; la devoción significa estar unidos con nuestros principios más elevados con el propósito de realizar la verdadera naturaleza. Por supuesto, podemos seguir recibiendo enseñanzas y seguir estudiando, pero en algún momento tenemos que practicar. Para comenzar la práctica debemos tener devoción. Ésa es nuestra conexión con nuestra verdadera naturaleza. Con el tiempo, uno mismo y la práctica no serán cosas separadas. Nosotros nos volvemos la práctica y la práctica se vuelve nosotros. Pero esto sólo puede lograrse a través de la devoción incesante y de la sabiduría que realiza la certeza.
Traducido del Inglés por Yeshe Jungne (Fernando Williams) para beneficio de todos. [1] Texto original en inglés en el sitio: http://www.turtlehill.org/khen/devo.html . El Venerable Lama Khenchen Palden Sherab, nació en el seno de una familia semi-nómada, el octavo día del cuarto mes del calendario lunar Tibetano, en el año 1941. Durante la mañana en la que él nació, nevó suavemente con copos de nieve en la forma de pétalos de loto. Entre sus ancestros se encuentran muchos grandes eruditos, practicantes y tertones. Comenzó sus estudios en el monasterio a los siete años, e inició su práctica de ngondro. Completó sus estudios justo antes de la invasión China a Tibet, por lo que en 1960 él y su familia se vieron forzados al exilio. Fueron capturados y lograron escapar tres veces, pero sus hermanas murieron durante uno de esos escapes, y su madre murió poco después de haber llegado a India. Él y su padre vivían en campos de refugiados hasta que se le nombró como profesor en la Sanskrit University en Varanasi. Además fue miembro fundador del Institute for Tibetan Higher Studies donde se desempeñó como jefe del departamento de estudios Nyingma.