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Vajarayana 

Dzogchen: Las prácticas de la unión de las etapas de creación (tib. kye rim) y perfección (tib. dzok-rim)

Por los Venerables Khenpo Rinpoche.
Título original: Igniting the Beautiful Nature of the Teachings in Your Heart & Mind” (pp. 8-11) Pema Mandala Magazine, Primavera 2007

Es cierto que podemos experimentar duda y vacilación durante la práctica de la etapa de creación. La duda puede surgir fácilmente y naturalmente dado a que es el modo normal y mundano de nuestro pensamiento. En estos momentos, sin embargo, debiésemos investigar a quien visualiza la deidad, tales como Vajrasattva o Vajrakilaya. Esta persona no es otra que la mente misma. Y debiésemos preguntarnos, ‘¿Dónde está esta mente?’ Al buscar, no podremos determinar con precisión ninguna ubicación, ya que la mente es vacuidad. Por lo tanto, todas las concepciones que surgen tales como ‘no soy realmente la deidad’ vienen de esta mente vacía. Los pensamientos pueden venir en muchas formas diferentes, ya que el surgimiento de la energía de la mente no está regulado por nada. Pero durante la práctica no vamos a seguir los movimientos de cualquier concepción, incluyendo la duda y la vacilación. Estas son meras apariencias de la vacuidad de la mente. En cambio, vamos a hacer surgir confianza pensando ‘Soy Vajrakilaya. La vacuidad de la mente es la naturaleza de Vajrakilaya.’ Desde la vacuidad de la mente surgimos como la deidad y por lo tanto percibimos todos los fenómenos como inseparables de la deidad. De este modo, abrimos paso para nuestro orgullo vajra o confianza natural, y en realidad permanecemos en el estado de sabiduría. Esto se conoce como ‘estar conectando con la naturaleza de la mente.’

Permitimos que la vacuidad de la mente—nuestro propio darse cuenta—surja en la forma de Vajrakilaya, la cual también está vacía. Por lo tanto, el universo entero de la forma y todo lo que percibimos no son otra cosa que el despliegue de nuestras propias mentes. Nuestras mentes son inseparables de Vajrakilaya, por lo que vemos todo desde la perspectiva de Vajrakilaya; sin oscurecimientos de la mente dualista y no regulada ni por el apego ni por el aferramiento. Practicando de este modo, detendremos inmediatamente nuestros patrones mentales habituales de apego y aferramiento, permitiendo que la vacuidad de la mente surja como la nueva y fresca perspectiva de Vajrakilaya.

Dado a que no hay división entre Vajrakilaya y nuestras propias mentes, todo lo que escuchamos es el sonido de Vajrakilaya y nuestro darse cuenta mismo es la mente de Vajrakilaya. Como la enseñanza dice, el propósito es destruir y desarraigar la solidez de nuestros patrones habituales. Libres de la duda y de la vacilación, practica la etapa de la generación con confianza y con el reconocimiento de la naturaleza de la mente.

¿Qué deberíamos hacer si es que tenemos duda sobre ser capaces de realmente relajarnos en la ‘etapa de perfección’? En general, la ‘etapa de perfección’ se refiere a ir más allá de todo aferramiento y objetos del pensamiento. La esencia de la etapa de perfección es la meditación Dzogchen. Para usar el ejemplo que recién dimos, deberíamos investigar de dónde viene la visualización; nuevamente, estas visualizaciones surgen de la vacuidad de la mente. Sin embargo, cuando investigamos la ubicación de la mente misma—donde surge, donde permanece, y donde cesa—no encontraremos nada, ya que no hay una mente existiendo substancialmente. Este ‘no-encontrar’ es Dzogchen. Cuando no encontramos la mente, el no-encontrar mismo es en realidad el estado de Dzogchen. Simplemente relájate y descansa en este estado sin suponer más cosas, libre de toda duda y vacilación. Esta es una breve discusión sobre la mente.

También debiésemos examinar los objetos externos. Siguiendo la lógica del Mādhyamaka, podemos analizar la naturaleza de los objetos den nuestra percepción. Por ejemplo, ‘¿dónde está esta mesa?’ Cuando partimos la mesa intentando encontrar su esencia, eventualmente alcanzamos el nivel atómico. Sin embargo, incluso los átomos mismos no existen en un modo substancial o sólido. En realidad, el universo entero está en este estado: no hay nada substancial o sólido existiendo, ningún núcleo intrínseco dentro de ningún fenómeno. Todo lo que percibimos normalmente es una combinación de causas, condiciones y alucinaciones que combinamos para dar forma a nuestras percepciones presentes. Cuando examinamos de este modo, descubrimos la naturaleza vacua de los fenómenos.

De acuerdo a las enseñanzas del Vajrayana, durante la etapa de disolución, todo se disuelve en la deidad, quien luego se disuelve en la sílaba semilla de la deidad. La sílaba semilla misma finalmente se disuelve en el estado de la verdadera naturaleza. Esto significa que cualquier punto focal que previamente hayamos estado sosteniendo en nuestra conciencia, incluyendo todos los aspectos de la visualización, se disuelven de vuelta al estado último de la verdadera naturaleza. No hay nada en qué enfocarse e incluso nuestro enfoque mismo se disuelve completamente. Relájate en el estado fresco, original, no fabricado de la naturaleza de la mente. Esto es Dzogchen, el estado último de la etapa de perfección. Descansando en este estado no hay necesidad para la duda, porque la mente ha soltado todas las fabricaciones del pensamiento. Hemos alcanzado el punto cero, en donde el mismo cero ha desaparecido. Simplemente relájate en este estado. Esta es la perfección de la etapa del Dzogchen.

Traducido al español por el distraído Urgyen Rabjung

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