A. Berzin – El Prop

El Propósito y los Beneficios del Debate

 

Tsenzhab
Serkong Rinpoche II

Extraído
de explicaciones traducidas y resumidas por Alexander Berzin

Mundgod,
India, Agosto 20, 2001

 

Uno de
los principales propósitos del debate en el entrenamiento budista, es ayudarnos
a desarrollar un conocimiento preciso (nges-shes[i]).
Adoptamos una postura y luego nuestro compañero de debate nos desafía desde
distintos puntos de vista. Si podemos defender nuestra postura contra todas las
objeciones y encontramos que carece de inconsistencias lógicas y que está libre
de contradicciones, podemos enfocarnos en esa postura o punto de vista con un conocimiento
totalmente preciso que no es posible sacudir o debilitar. También llamamos a
este estado mental “profundo interés” (mos-pa[ii]).
Necesitamos tener este conocimiento preciso y esta firme convicción cuando
meditamos unidireccionalmente en cualquier tema, tales como la impermanencia,
la igualdad de uno mismo y los demás, considerar a los demás como más valiosos
que uno mismo, bodhicitta, vacuidad, etc.




[i] nges-shes: conciencia establecida, certeza, seguridad,
conocimiento cierto, certeza, concluyente, confianza, convicción, convicción
decisiva, dignidad, profundidad, conocimiento preciso [Diccionario Online
Tibetano-Inglés www.nitartha.org]

 

[ii] mos-pa: a veces
se traduce como convicción, interés, motivación o devoción. Se refiere a    estar realmente interesado en algo.

 

Más aún,
el debatir provee una situación más propicia que la meditación para quienes
recién están comenzando a desarrollar concentración. Ser desafiados por nuestro
compañero y la influencia de la presencia de nuestros demás compañeros que
están escuchándonos, nos obligan a concentrarnos. Cuando meditamos en
solitario, sólo contamos con nuestra fuerza de voluntad para impedirnos divagar
mentalmente o quedarnos dormidos. Además, en los lugares de debate monástico,
muchos debates tienen lugar de manera simultánea y en voz alta, unos junto a
los otros. Esto también nos obliga a concentrarnos. Si los debates que ocurren
a nuestro alrededor nos distraen o llegan a molestarnos, estamos perdidos. Una
vez que hemos desarrollado habilidades de concentración en el lugar de debate,
podemos aplicar éstas a la meditación, incluso al meditar en lugares ruidosos.

 

Por lo
demás, el debate nos ayuda a desarrollar nuestra personalidad. No podemos
permanecer tímidos y a la vez debatir. Debemos levantar la voz cuando nuestro
oponente nos desafía. Por otra parte, si somos arrogantes o nos enojamos,
nuestra mente pierde claridad e inevitablemente nuestro compañero nos vencerá.
Todo el tiempo, debemos mantenernos emocionalmente balanceados. Sea que ganemos
o perdamos, el debate ofrece una excelente oportunidad para reconocer el “yo”
que debe ser refutado. Cuando pensamos o sentimos “Yo he ganado; Yo soy tan
inteligente”, o “Yo he perdido; Yo soy tan estúpido”, podemos reconocer
claramente la proyección de un “yo/mí” sólido, engreído, con el cual nos
estamos identificando. Este es el “Yo” que no es más que pura ficción y que
debe ser refutado.

 

Incluso
cuando logramos probar y demostrar a nuestro compañero de debate que su
posición es ilógica, necesitamos recordar que esto no es una prueba de que
nosotros somos los más inteligentes y que él es estúpido. Nuestra motivación
debe ser siempre ayudar a nuestro compañero a desarrollar un caro entendimiento
y una firma convicción en aquello que puede ser probado o demostrado
lógicamente.

 

Fuente: http://www.berzinarchives.com/

 

Traducido
por Yeshe Jungne, con correcciones de
Lotsawa Urgyen Lekshe Dayang (Ngakpa Thondup Dorje),  para beneficio de todos los seres, sin excepción.

 

“Que todos los seres tengan felicidad y sus causas.

Que todos los seres estén libres de sufrimiento y sus
causas.

Y que todos los seres piensen en beneficiarse
mutuamente”.

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